La capacidad global de captura de carbono creció en un tercio

El Instituto Global CCS informó que la capacidad de captura y almacenamiento de carbono a nivel mundial creció en un tercio en el último año, pero todavía a un ritmo demasiado lento como para cumplir con los objetivos climáticos mundiales.

A nivel mundial, había 26 instalaciones comerciales de captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés) en funcionamiento capaces de capturar alrededor de 40 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) por año, principalmente relacionadas con el uso de CO2 para la recuperación mejorada de petróleo, según mostró un informe sobre el despliegue de la tecnología.

Incluyendo los proyectos en construcción o desarrollo, la capacidad total de captura de CO2 aumentó a más de 110 millones de toneladas por año en 2020 de alrededor de 85 millones de toneladas en 2019, agregó.

“Uno de los mayores factores que impulsan este crecimiento es el reconocimiento de que alcanzar cero emisiones netas es algo urgente, aunque inalcanzable sin una reducción de las emisiones de CO2 en los sectores de uso intensivo de energía”, dijo Brad Page, jefe del grupo de investigación internacional con sede en Melbourne.

Varios países, entre ellos Reino Unido, adoptaron objetivos para lograr cero emisiones netas de CO2 en 2050, una misión que se considera imposible sin la tecnología CCS, según la Agencia Internacional de Energía (AIE).

“Para lograr cero emisiones netas, (la capacidad de CCS) debe aumentar más de cien veces para 2050. Se necesita una política más fuerte para incentivar una rápida inversión en CCS”, dijo Global CCS Institute.

La AIE estima que se han comprometido casi 4.000 millones de dólares en proyectos de CCS sólo en 2020, incluyendo un proyecto a gran escala en Noruega llamado “Longship” en honor a los barcos utilizados por los vikingos.

El Global CCS Institute dijo que desde que se publicó su informe de 2019 han entrado en la cartera de proyectos 17 nuevas instalaciones comerciales, entre ellas 12 en Estados Unidos, impulsadas en parte por incentivos fiscales.