La Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado advirtió que hace siete meses que no reciben el pago de la Asistencia Económica

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La Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado (Cegla) advirtió que hace siete meses que las empresas que nuclean no reciben el pago de la Asistencia Económica Transitoria a los fraccionadores de GLP (Gas Licuado del Petróleo), por lo que no pueden sostener los precios de las garrafas.

El monto adeudado por el Poder Ejecutivo ascendería de acuerdo a la entidad a más de $5.400 millones. “A esto se suma que el beneficio caducó en diciembre pasado y no se prorrogó, mientras que los precios máximos de referencia fijados por la Secretaría de Energía están por debajo del costo de operación”, agregaron desde Cegla.

Pedro Cascales, presidente de la Cámara que nuclea a 17 fraccionadores pymes y representa al 70% del mercado nacional, al referirse a la gravedad de la situación señaló que están “trabajando a pérdida” y advirtió que “sin la asistencia y con precios de referencia por debajo de los costos de operación, es imposible invertir, producir y distribuir los productos”.

Ante la proximidad a la temporada invernal, el complejo panorama desespera a los productores de garrafas, que abastecen a casi el 40% de la población, que las utiliza, principalmente, para calefaccionarse y cocinar. La Ley 26.020 establece que los precios de referencia se deben actualizar periódicamente, garantizando una “razonable rentabilidad”, a fin de que se puedan realizar las inversiones necesarias. Por eso, según los cálculos del sector, el precio de las garrafas debería duplicarse.

Para evitar ese aumento, la Secretaría de Energía dispuso una Asistencia Económica Transitoria (AET) para el sector, pero el Estado debe siete meses de ese ítem, acumulando una deuda de $5.400 millones. El subsidio caducó en diciembre y no se prorrogó, mientras que los Precios Máximos de Referencia no alcanzan para cubrir los costos.

Según la última resolución, para una garrafa de 10 kg se fijó para el fraccionador $667, para el distribuidor $1.171 y $1.229 para la venta al público. En el caso de las unidades de 12 kilos, los precios máximos pasaron a ser de $728 a $800, de $1.277 a $1.405 y de $1.341 a $1.475; mientras que en las de 15 kilos de $910 a $1.000, de $1.597 a $1.756 y de $1.677 a $1.844, respectivamente.

Si se tiene en cuenta que la estructura de inversión de cada garrafa involucra, por ejemplo, para las zonas más alejadas, un 23% de gastos de transporte, 21% de mano de obra, 18% producción, 4% impuestos y 34% GLP, “las cuentas no cierran”, explicó Cascales.

De acuerdo a estimaciones hechas por Cegla, por la venta de garrafas en Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, San Luis, Mendoza y Santa Fe (zona 1), las pérdidas tras la última actualización de precios máximos alcanzan $104,3 por unidad, mientras que la brecha entre el Precio Máximo de Referencia y el costo producción es aún mayor en las regiones de noreste y noroeste argentino (zona 2), donde las pérdidas superan el doble, llegando a $234,6 por garrafa, sobre todo, por el costo del transporte, y más aún en las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz (zona 3).

“Si se tiene en cuenta que en la estructura de costos influye el valor del gas licuado, impuestos, costos de mano de obra, mantenimiento, rehabilitación de envases, canjes y transporte primario, el costo ponderado total de producción sería de $883,6, mientras que el precio de referencia dispuesto por la Secretaría de Energía para la venta es de $606 y $121,2 de Asistencia Económica Transitoria (AET), que se está incumpliendo, pero aún así da una pérdida estimada de $156,4 por unidad”, había calculado Cegla en un comunicado anterior.

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