Fader dibujó el Futuro Cuyano

Carlos Fader, uno de los pioneros de la industria del petróleo.

La historia del petróleo en Mendoza tiene una particularidad: numerosas crónicas del siglo XVIII dan cuenta de su existencia en la superficie de varios puntos de la Cordillera de Los Andes.

En su libro “El petróleo argentino”, Mosconi afirmaba, acerca de los yacimientos del oeste, que “en la provincia mucho antes de la conquista se llevaba a Chile, por el Planchón, petróleo y asfalto bituminoso, que servían de base para un gran comercio”.
Sin embargo, su explotación industrial no llegó sino hasta 1925, cuando la Compañía Mendocina de Petróleo intensificó sus actividades en las cercanías del cerro Cacheuta. Unos años antes, algunas compañías extranjeras habían colocado alrededor de 20 pozos, pero a veces por falta de personal y otras por los malos resultados obtenidos, las perforaciones fueron cerradas sin demasiado éxito.

La década siguiente fue la del despegue. La adquisición de las áreas por parte de YPF de los derechos de explotación minera resultó fundamental. La compra abarcó a los yacimientos existentes en los campos denominados Aguas de Corral, con una superficie de 19.255 hectáreas. A partir de ese momento, la estatal le imprimió a su plan de trabajo un ritmo sostenido que permitió incrementar la producción de manera ininterrumpida.

Los hallazgos no tardaron en venir, sobre todo en el norte de la provincia (en la denominada cuenca Cuyana), donde por entonces se extraía petróleo de los bloques Barrancas, Tupungato y La Ventana.
Mientras tanto, en el sur de la provincia (en la cuenca Neuquina), si bien YPF había encontrado crudo en el Sosneado y Pampa Palauco, prosiguió la exploración y constituyó un importante aporte a la producción a partir de sus logros en Puesto Rojas primero y en la zona de Pampa Palauco (a 2.000 metros de altura) posteriormente.
Si tuviéramos que elegir una de las empresas que protagonizaron la “prehistoria” del petróleo argentino, nos quedamos con la “Compañía Mendocina Explotadora de Petróleo”, creada y conducida por el mendocino Carlos Fader, padre del conocido artista plástico Fernando Fader.

Fader visitó Mendoza en el verano de 1885, y su entusiasmo con el potencial del petróleo de Cacheuta lo llevó a Europa, donde hizo analizar muestras, visitó explotaciones petroleras y contrató personal y equipamiento para su nueva compañía. Los primeros cuatro pozos se perforaron en 1887 bajo la supervisión de un geólogo polaco traído al país por Fader.
Tres resultaron productivos, y al año siguiente se perforó un quinto pozo adicional que resultó ser el de mayor caudal, por lo que se decidió explotar comercialmente el yacimiento.


La Compañía Mendocina llegó a poseer una concesión de 19.000 hectáreas en Cacheuta, y construyó un pequeño oleoducto hasta las vías del ferrocarril.
Pocos años después, mientras el país vivía una severa crisis financiera, la Compañía Mendocina fue afectada por el impacto simultáneo del declive en la producción de los pozos mendocinos y de una experiencia frustrada en el norte argentino.

En 1897, tras haberse perforado casi 30 pozos y producido cerca de 8.000 toneladas de petróleo desde la primera perforación, la actividad fue prácticamente abandonada.