Instituto de Energía rechaza el “barril criollo” y propone liberar recursos con baja en combustibles

En el informe describieron que la medida obtuvo resultados poco alentadores en el pasado generando la producción alcanzara niveles mínimos en 30 años, por lo que se redujeron inversiones y los empleos no aumentaron.

El Instituto Argentino de Energía se pronunció en contra de la implementación de un barril criollo para la producción local de petróleo por entender que “los consumidores pagan un sobreprecio” que podría transformarse en una masa de recursos de entre 840 millones de dólares y 2.500 millones de dólares anuales que se liberarían a la economía si bajaran los precios en los surtidores.

Así lo planteó el economista Julián Rojo, en un trabajo difundido por el IAE que preside el exsecretario de energía, Jorge Lapeña, en momentos en que el Ministerio de Desarrollo productivo analiza la implementación de un precio sostén con las provincias productoras y las compañías petroleras con el objetivo de mantener la productividad y el empleo del sector.

En este sentido, el economista reseñó que en la Argentina se plantea la posibilidad de acordar un precio de 45 dólares por barril para sostener la actividad en los yacimientos, un “barril criollo que ya estuvo vigente en el país con resultados poco alentadores, ya que durante su vigencia la producción alcanzó niveles mínimos en 30 años, se redujeron las inversiones y los empleos no aumentaron”.

Pero además, destacó el trabajo difundido por el IAE, con esta política “los consumidores pagan un sobreprecio en la refinación de combustibles que está dado por el diferencial entre el precio internacional y el pecio local”, lo que constituye “una transferencia de recursos desde el universo de los consumidores argentinos hacia la comunidad petrolera del upstream”.

En cifras, el análisis precisa que en Argentina se producen 510 mil barriles de petróleo al día, o bien 186 millones al año, de los cuales se exportan 45 mil barriles al día o 17 millones de barriles al año de petróleo tipo Escalante, por lo que el sector deja en el mercado local unos 460 mil barriles al día para refinar.

Ante el barril criollo, esa producción recibiría un precio de US$ 45 el barril (aunque las petroleras piden hasta 50 dólares y las provincias 54 dólares) en lugar de los 40 dólares que se espera del mercado internacional para los próximos meses tomando un promedio “conservador”, es decir un diferencial de 5 dólares por barril.

Pero a la vez los consumidores estarían pagando a 45 dólares lo que el resto del mundo haría a 40 dólares en un panorama optimista o los actuales 30 dólares, o menos de acuerdo a la evolución del mercado.

En cambio, si los precios de combustibles bajan por seguir el precio internacional del crudo (de dólares/bbl 40 estimado) se liberaría una masa de recursos de al menos 840 millones de dólares para consumo de los próximos 12 meses que es creciente ante un mayor diferencial de precios hasta alcanzar los 2.500 millones de dólares de sostenerse en los actuales niveles.

En base a estos cálculos, por seguir el precio internacional, las provincias productoras cobrarían regalías un 10% menor en promedio respecto a un barril de 45 dólares, y también verán reducido lo percibido por Ingresos Brutos, mientras que el impacto salarial podría ser enfrentado mediante el Programa de Recuperación Productiva (REPRO).

Por último, Rojo recordó que la política de barril criollo o precio sostén se implementó entre diciembre de 2014 y enero de 2018 debido a una caída del precio internacional a un mínimo en 30 dólares, período en el cual se pagó a un promedio de 60 dólares, pero con “ningún impacto sobre las inversiones, ni sobre el empleo, ni el aumento de la producción en el país”.