IESA realiza obras para la finalización del Gasoducto del Noreste

El trabajo requeriría de una inversión total estimada en 150 millones de dólares, dependiendo del estado funcional de los caños abandonados a lo largo de la traza.

Integración Energética (IESA) decidió el reinicio de obras del Gasoducto del Noreste Argentino, al levantar la suspensión que recaía sobre la obra desde 2018, lo que permitirá culminar el proyecto para beneficiar a 378.000 hogares de esa región del país.

Fuentes de la empresa informaron que, tras el trabajo de análisis realizado por las áreas técnicas específicas, el directorio de la exEnarsa tomó la decisión de “levantar la suspensión de obra” que recaía sobre el proyecto del gasoducto.

De esta manera la empresa presidida desde marzo por Andrés Cirnigliaro tiene como primer paso iniciar conversaciones con las empresas que habían sido originalmente adjudicatarias de las obras para buscar destrabar la continuidad de los trabajos.

En caso de no poder llegarse a un acuerdo, la empresa deberá iniciar un nuevo proceso de licitación.

La decisión de reanudar la obra fue informada en los primeros días de junio, tras la visita que el presidente Alberto Fernández realizó a la provincia de Formosa.

La iniciativa se encuentra dentro de los trabajos que quedaron pendientes desde agosto de 2018, cuando la Gestión Cambiemos decidió modificar el proyecto y la obra quedó parada por cuestiones presupuestarias y una relicitación inconclusa iniciada en 2017.

“La obra es un histórico y legítimo reclamo de las provincias del Noreste Argentino y su reinicio representa la decisión política de un Estado presente e igualitario en terminar una obra que permitirá brindarle el servicio de gas natural a toda una región postergada”, explicaron las fuentes.

Las actuales autoridades de IEASA afirmaron que tres auditorías realizadas por la Sindicatura General de la Nación (SiGeN) en 2017 y dos de empresas privadas en 2018 y 2019, no presentaron objeciones u observaciones que justificasen dicha decisión.

En consecuencia, las áreas técnicas “determinaron la necesidad económica, legal, técnica y estratégica, de retomar y finalizar la obra”.

La actual gestión de la empresa entendió que “los supuestos impedimentos técnicos era falsos argumentos esgrimidos para ocultar una decisión política de una gestión que siempre se expresó en forma adversa hacia esta obra, a la cual consideraba como gasto irrecuperable y no como una inversión para poner en valor al Noreste”.

Los tramos faltantes son conocidos como EPC1 en la provincia de Salta y otros tramos menores en las provincia de Formosa, y representan un 12 % del total, además de las obras complementarias necesarias.

Según estimaciones preliminares, el trabajo requeriría de una inversión total estimada en US$ 150 millones, dependiendo del estado funcional de los caños abandonados a lo largo de la traza.

Lo construido hasta el momento, fue habilitado parcialmente por la anterior gestión y se lo utiliza para mejorar la oferta a la ciudad de Rosario y a otras localidades santafesinas y chaqueñas, con gas inyectado desde el sur del país.

El proyecto original contemplaba la incorporación de 750 mil usuarios, pero después de la modificación durante la gestión de Cambiemos, la estimación de nuevos usuarios es de casi el 50%.

De esta manera, la finalización de la obra permitirá conectar a 378.000 hogares de Formosa, Chaco y norte de Santa Fe, de acuerdo con el proyecto modificado que redujo sustancialmente el alcance.

Por ese motivo, en IEASA se aseguró que para una etapa posterior, “se trabajará en alternativas para incorporar a los 350.000 hogares de las provincias de Misiones y Corrientes los cuales, por una decisión política de 2017, fueron excluidas del Gasoducto del Noreste Argentino”.