Aramco es la compañía más rentable del mundo, por delante de Apple

Un informe de la agencia de calificación Fitch y Moody’s.

La estatal Aramco, la mayor petrolera del mundo, es también la empresa más rentable del planeta, por delante incluso de la estadounidense Apple. Así lo confirman las agencias de calificación Fitch y Moody’s tras tener acceso, por primera vez, a sus cuentas.

El beneficio neto de la petrolera saudí fueron de u$s 111.100 millones en 2018 y generó unos ingresos de u$s 355.900 millones. El resultado bruto de explotación (ebitda) se situó en los u$s 224.000 millones, casi tres veces más que los declarados por Apple, la empresa designada por Forbes como la mayor compañía por sus beneficios del pasado año.

“Aramco tiene muchas características de una empresa con una calificación AAA, con una deuda mínima en relación con los flujos de caja, una producción a gran escala, el liderazgo en el mercado y el acceso en Arabia Saudí a una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo”, reconoció Rehan Akbar, de Moody’s.

Fitch, por su parte, subrayó que Aramco tiene potencial para ser una firma AA+, una calificación similar a la de otras petroleras rivales como Exxon Mobil, Chevron y Shell, por sus finanzas, reservas y bajos costes de producción. Aramco dispone de 257.000 millones de barriles de petróleo, lo que representa más de 50 años de reservas en base a los niveles de producción actuales.

Hace ya dos años que el Gobierno saudí anunció una privatización parcial de Aramco -alrededor del 5% de su capital- para sufragar Visión 2030, un ambicioso paquete de reformas liderado por el príncipe heredero Mohamed bin Salman que busca diversificar la economía del país y “acabar son su adicción al petróleo”. Un plan de venta, la mayor salida a bolsa de la historia, que el año pasado quedó paralizada sin proporcionar razones.

El acuerdo cerrado ahora entre Aramco y SABIC proporcionará efectivo a uno de los fondos soberanos del reino -con participaciones internacionales como en la estadounidense Uber- para impulsar las reformas y su conversión en una economía basada en la tecnología en un contexto marcado por el descrédito internacional que han provocado la aventura militar de Riad en la vecina Yemen o el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul.