El cierre de la mina El Aguilar y el riesgo de una grave crisis social en Humahuaca

El 90% de los 3.500 habitantes del pueblo que lleva el nombre de la mina depende exclusivamente de ella. Desde hace 91 años se extraen plomo y zinc de este centro productivo ubicado a 230 kilómetros de la capital jujeña.

Los más de 600 trabajadores de El Aguilar están en alerta desde que la empresa anunció su cierre, en noviembre último.

Los más de 600 trabajadores de El Aguilar están en alerta desde que la empresa anunció su cierre, en noviembre último.

Más de 600 trabajadores de la mina El Aguilar, en Jujuy, siguen con incertidumbre las negociaciones entre la compañía, el sindicato y el Gobierno provincial ante el inminente cierre de ese centro productivo administrado por la firma Glencore, que podría ocasionar “una grave crisis social y económica” en la región de Humahuaca, aseguraron fuentes gremiales y comunales.

Desde el anuncio realizado por la Compañía Minera Aguilar, dependiente de la firma internacional a mediados de noviembre del año pasado, los trabajadores sostienen que “se puede seguir” con la extracción del mineral que posee el yacimiento.

En ese sentido, los mineros criticaron la comunicación “sorpresiva” de la empresa en relación a la declinación de recursos, y piden una “efectiva” intervención a las autoridades provinciales para solucionar el conflicto.

Por su parte, voceros vinculados a Glencore ratificaron el cese de operaciones en la mina y su inminente cierre, una decisión que parece inalterable desde que fue comunicada.

Al calor del esfuerzo de cuatro generaciones de mineros se conformó el pueblo que lleva el mismo nombre, el cual cuenta con poco más de 3.500 habitantes, un municipio y un cuerpo de seis autoridades legislativas.

Además, se mantienen en ese lugar tres instituciones educativas y profesionales, el mercado de abastecimiento, centros de salud, seguridad y múltiples organizaciones civiles.

Las personas que permanecen en este poblado en su mayoría son oriundas de las localidades de Abra Pampa, La Quiaca y Humahuaca, donde se albergarán en caso de que tengan que abandonar el territorio.

Santos Jorge Cayo -obrero que se desempeña en la mina hace 24 años, pasó en sus inicios por los socavones y luego se estableció en el laboratorio químico- le contó a Télam que “la decisión de la empresa dejó a la gente grande sin la posibilidad de trabajo”.

“Queremos aportar para jubilarnos y ahora nos abandonan con los aportes a medias. Quedamos inválidos. Se ve que la empresa quiere cerrar sí o sí y se va a cortar todo el movimiento de esta región. Los trabajadores consumen las producciones de pueblos aledaños y si se muere El Aguilar, se mueren muchos pueblos”, manifestó el obrero de 54 años.

El minero recordó que sus pares “dejaron los pulmones y la vida en la mina El Aguilar”, al tiempo que reseñó: “Yo también tengo problemas de salud que se producen en la jornada laboral. Nos esforzamos al máximo y todos tenemos afectaciones respiratorias”.

En la misma línea el intendente de El Aguilar, Sergio Alejo, sostuvo que “el impacto económico será muy fuerte y directo, ya que el 90 por ciento de la mano de obra del pueblo depende de la empresa”.

El jefe comunal recordó a esta agencia que El Aguilar “fue el epicentro del trabajo en los años de la década ’80 y llegó a tener más de 10.000 habitantes”.

“Siempre dependimos de la minera”. Nunca estuvimos de acuerdo con la decisión unilateral que tomó la empresa de dejar a la gente sin trabajo. Como autoridades vamos a acompañar a los trabajadores, siempre respetando la negociación, pero con la idea que la gente obtenga los mejores resultados”, aseguró Alejo.