Cómo sobrevivieron las pymes de la Cuenca del Golfo San Jorge

Las herramientas financieras del Gobierno nacional y los acuerdos con los distintos actores de la industria fueron clave para el sostenimiento de las pymes de la región.

La industria hidrocarburífera fue una de las más golpeadas por el coronavirus en la Argentina. Las refinerías tuvieron que cerrar, la producción se vio estancada y la cotización del barril de Brent tocó valores mínimos en el mundo, que solo se habían registrado en 1991 cuando estalló la Guerra del Golfo Pérsico.

En los mercados las alarmas se encendían durante el primer semestre del año. En los yacimientos de la Cuenca del Golfo San Jorge solo había guardias mínimas y reinaba la incertidumbre por el futuro de los puestos laborales. Es que las empresas de la región ya venían siendo castigadas por la caída de la actividad económica y el COVID-19 se presentaba como el golpe de nocáut.

Las perspectivas eran complejas en abril. El pago de salarios y la facturación en cero representaban una bomba difícil de desactivar sin medidas económicas inmediatas. La asistencia llegó con el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y créditos subsidiarios por parte del Gobierno nacional. Otra ayuda fue la firma del convenio entre gremios y operadoras que estipula el pago del 60% de los salarios a los petroleros suspendidos (artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo).

“Celebramos que llegamos a este momento porque era muy difícil llegar hasta donde estamos hoy. Abril fue tétrico para nosotros. Si nos preguntaban en ese momento si teníamos pensado llegar a diciembre, la verdad que no lo pensábamos”, sostuvo el presidente de la Cámara de Empresas de Servicios de la Cuenca del Golfo San Jorge, Ezequiel Cufré.

En diálogo con El Patagónico, el exministro de Hidrocarburos de Chubut valoró las distintas herramientas que permitieron que la industria siga de pie más allá de que las empresas de servicios estén trabajando al 50% en comparación a los niveles de prepandemia. “Tenemos estos niveles de actividad y no hubo un solo despido. Uno se pregunta ¿cómo se llegó hasta acá? Y parte de la respuesta está en las diferentes herramientas y arreglos que se implementaron”, consideró.

EL DESAFIO INMEDIATO

Cufré coincidió con diversos actores de la Cuenca del Golfo San Jorge. El 2020 fue un año complejo para la industria y el próximo año significará un nuevo desafío para mejorar los niveles de producción. “Hubo momentos de incertidumbre muy grandes los cuales hubo que sortearlos paulatinamente con situaciones que se fueron resolviendo sobre la marcha. Se articularon acciones que nos permitieron llegar hasta este momento, pero, obviamente, la incertidumbre no desapareció”, destacó.

La incógnita con respecto a los próximos meses es resolver qué pasará cuando termine el convenio de los trabajadores suspendidos y las disposiciones que establezca AFIP. “Somos conscientes que estamos viviendo una virtualidad. Somos conscientes que la crisis todavía no la estamos pagando. Sabemos que viene ese momento y la verdad es que nos preocupa. Porque es un futuro muy complejo”, subrayó.

El presidente de la Cámara de Empresas de Servicios de la Cuenca del Golfo San Jorge consideró ante este diario que “la actividad no despega, ni va a despegar” y que no se espera que no cambie en los próximos meses.

“Sabemos que tenemos que manejarnos con estos niveles de actividad, pero, a la vez, esto nos preocupa porque no es una actividad suficiente para que esto sea viable solamente por actividad”, describió y manifestó que es necesario que continúen los ATP para poder abonar los salarios, teniendo en cuenta que se aproxima el pago del aguinaldo.

“Hoy estamos viviendo con determinadas herramientas que vinieron a resolver la coyuntura y solamente estamos pasando esta situación gracias a esta excepcionalidad. Tenemos que hablar de hoy. No podemos hablar de lo que haremos más adelante”, advirtió Cufré.