“Actúa Con Velocidad”: Monumentos y edificios se iluminarán de rojo por el Día Mundial del ACV

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En el marco del Día Mundial del ACV que se conmemora hoy, numerosos edificios del país serán iluminados de rojo con el objetivo de generar conciencia en la población sobre la importancia de la identificación de los síntomas de un ACV. Además en la Ciudad de Buenos Aires habrá una proyección de luces y sonidos en la cúpula del planetario, entre otras actividades.

El accidente cerebrovascular (ACV) es la principal causa de discapacidad, la tercera causa de muerte en Argentina y la segunda a nivel mundial. Es una patología que los especialistas llaman “tiempo-dependiente”, ya que actuar con velocidad es clave para reducir la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad.

Cada 30 minutos un paciente que pudo haber sido salvado muere o queda permanentemente discapacitado porque no recibió el tratamiento específico en el tiempo necesario y en un centro preparado para el manejo del ACV. Por cada minuto de evolución de un ACV que involucra una arteria cerebral grande, se pierden 2 millones de neuronas.

El ACV es una emergencia médica tan grave como el infarto cardíaco o el traumatismo grave. Actuar con velocidad salva vidas. Todos pueden ayudar a una persona que está sufriendo un ACV reconociendo los síntomas y llamando inmediatamente al servicio de emergencias (107 o número de emergencias de su obra social o prepaga), donde se debe indicar la sospecha de que puede tratarse de un ACV, informó la Fundación para el Estudio de las Neurociencias y la Radiología Intervencionista (FENERI).

Este llamado con reconocimiento de síntomas dispara un protocolo específico del servicio de emergencias que acelera los tiempos de atención tal cual señaló, por ejemplo, en un trabajo publicado en el Congreso Americano de Medicina de Emergencias en 2019 y publicado en la prestigiosa revista Annals of Emergency Medicine por un equipo argentino donde se logró disminuir casi 12 minutos el tiempo de atención de los Pacientes con ACV cuando se aplica un protocolo organizado. Aunque parece poco, en estos minutos que se ganan se preservan 24.000.000 de neuronas aproximadamente.

“El ACV es uno de los eventos más terribles que puede sufrir una persona, ya que las capacidades mentales, el movimiento, la capacidad de comunicarnos, de ver, de sentir, de mantener una vida independiente y hasta la propia vida puede comprometerse en un instante”, aseguró el doctor Pedro Lylyk, neurocirujano, referente internacional en el tratamiento del ACV y presidente de FENERI.

Lylyk señaló que en Argentina “contamos con datos epidemiológicos que nos dan una idea de la incidencia del ACV en el país, la misma se aproxima a 105 nuevos casos por año por cada 100,000 habitantes, esto tasa incluye tanto isquémicos como hemorrágicos. En números serian aproximadamente 47.250 ACV por año, correspondiendo en un 80% a eventos isquémicos. Esta incidencia sólo contempla al primer evento de ACV y no a los eventos recurrentes por lo que la cifra final es mayor. Los factores que pueden hacer que la incidencia de una enfermedad como esta aumente es el no adecuado control de los factores de riesgo y la mayor expectativa de vida poblacional”, dijo Lylyk.

Por otro lado, “si es claro el aumento de la prevalencia, o sea la cantidad de pacientes vivos que ha padecido un ACV, la explicación en este sentido principalmente es como mencionamos antes por la mayor expectativa de vida de la población y por el mejor manejo de los pacientes con ACV que hace que sobrevivan más tiempo luego del ACV”, dijo.

Respecto de la rapidez necesaria para la asistencia de un enfermo, el experto agregó: “En caso de que ocurra un ataque cerebrovascular es fundamental actuar rápido. Podemos recurrir a una simple regla mnemotécnica para reconocer sus señales como SoCoorRé donde tratamos de identificar si una persona puede sonreír de manera simétrica, si puede coordinar sus brazos o piernas o si es esta pudiendo hablar correctamente. Reconocer los signos del ataque cerebral permite salvar vidas”, explicó Lylyk.

El especialista hizo énfasis en que, “una vez que ocurre un ACV sin duda los minutos cuentan ya que cada minuto transcurrido sin flujo sanguíneo en un área determinada del cerebro millones de neuronas mueren”. En ese sentido, mencionó el “concepto ‘tiempo = Cerebro’” y explicó que “hace 30 años se sabía que existía hasta 3 horas para recibir el tratamiento fibrinolítico intravenoso para desobstruir las arterias cerebrales, luego se demostró que este tratamiento podía extenderse hasta las 4,5 horas, siempre en pacientes que tengan las condiciones para hacerlo, y desde hace 7 años, que surgió la evidencia de la utilidad de la terapia intrarterial para abrir las arterias ocluidas con trombos se pudo extender esta ventana terapéutica a 6 horas. Pero no termina ahí, ya que con los avances en los estudios por imágenes basados en la inteligencia artificial se encontró que una proporción de pacientes aún pueden beneficiarse de estos tratamientos intraarteriales cerebrales hasta las 24 horas” más tarde.

“Independientemente de esta amplitud en la ventana terapéutica siempre los mejores resultados se tienen cuanto antes realicemos el tratamiento, ‘el tiempo es cerebro’”, destacó.

A este aspecto apunta la Campaña de Concientización para la Comunidad de la Iniciativa Angels, que lleva el lema “Actúa con Velocidad”.

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